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La etiqueta ECO se ha convertido en una herramienta clave para identificar productos y servicios con menor huella ecológica. Este distintivo, presente en productos de sectores como la alimentación, los textiles, la energía o la cosmética, ayuda a los consumidores a tomar decisiones más sostenibles, informadas y responsables. Pero, ¿qué significa realmente esta etiqueta? ¿Qué criterios debe cumplir un producto para obtenerla?
La etiqueta ECO de los electrodomésticos es la etiqueta energética que, a través de un sistema estandarizado en la Unión Europea, informa al consumidor sobre la eficiencia energética de un aparato.
La etiqueta de eficiencia energética clasifica los productos según su consumo de electricidad, utilizando una escala de letras y colores que va desde la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente). Electrodomésticos como frigoríficos, lavadoras, lavavajillas o aires acondicionados están obligados a mostrar esta información, lo que convierte a la etiqueta energética en una herramienta clave para tomar decisiones de compra sostenibles y responsables.
La calificación energética de un electrodoméstico, reflejada en la etiqueta ECO, permite comparar fácilmente diferentes modelos y elegir aquellos que consumen menos energía, lo que no solo ayuda a reducir la factura eléctrica, sino también a minimizar el impacto ambiental, es una gran herramienta que mide la huella de carbono.
La clasificación energética indica cuánta energía consume un aparato y va de la letra A (más eficiente) a la G (menos eficiente), con colores del verde al rojo. Esta escala, visible en la etiqueta energética, ayuda a identificar el consumo de electrodomésticos y comparar su rendimiento. Elegir electrodomésticos de eficiencia energética alta (A o B) permite ahorrar en la factura de luz y reducir el impacto ambiental.
La clasificación energética de los electrodomésticos se basa en las siguientes letras de eficiencia energética para electrodomésticos:
Aunque ambos conceptos están relacionados con qué es la eficiencia energética y ambos son clave para tomar decisiones sostenibles y ahorrar energía, es importante no confundirlos, ya que se aplican en contextos distintos:
¿En qué se mide la energía eléctrica? Tanto en electrodomésticos como en edificios, el consumo se mide en kilovatios hora (kWh), que es en qué se mide la energía eléctrica de forma estándar para reflejar el gasto o la eficiencia.

El ahorro al elegir electrodomésticos con buena clase de eficiencia energética puede ser muy significativo a largo plazo. Por ejemplo, un frigorífico de categoría energética A puede consumir hasta un 60% menos que uno de clase D o inferior. Esto puede traducirse en un ahorro de hasta 300 euros al año si se sustituyen varios aparatos por modelos más eficientes.
Gracias a la nueva clasificación energética y su equivalencia (de la A a la G), es más fácil identificar los modelos que realmente consumen menos energía. Y si además eliges una opción adecuada entre las TotalEnergies tarifas, el impacto en tu factura será aún menor, combinando aparatos eficientes con una tarifa adaptada a tus hábitos de consumo.
Los electrodomésticos que deben llevar obligatoriamente la etiqueta energética son aquellos que consumen electricidad de manera significativa y afectan el gasto del hogar, como: lavadoras, lavavajillas, frigoríficos, congeladores, hornos, secadoras, campanas extractoras, aires acondicionados, televisores y bombillas.
La etiqueta energética de la UE clasifica los electrodomésticos según su eficiencia del A a la G (actualmente de A a G tras la nueva escala 2021), indicando consumo anual y características.
La etiqueta ECO de la Unión Europea, en cambio, se centra en productos más sostenibles, destacando que cumplen criterios de eficiencia y menor impacto ambiental, como consumo reducido de agua o materiales reciclables, pero no sustituye la información completa de la etiqueta energética.
Los programas ECO de los electrodomésticos son modos de funcionamiento que ajustan temperatura, tiempo y consumo para usar menos electricidad o agua durante el lavado o secado, sin modificar la eficiencia real del aparato. En resumen: la etiqueta indica qué tan eficiente es el electrodoméstico, y el programa ECO indica cómo usarlo de forma más eficiente.